En breve: Cuando un estudiante no entiende lo que ve en clase, muchas veces la causa viene de años atrás. Lo nuevo se aprende conectándolo con lo que ya se sabe. Si esa base no está, no hay dónde apoyarlo. Por eso, insistir solo con lo que están pasando en clase muchas veces no alcanza: hay que ir a la raíz del problema y avanzar en orden.
Tu hijo tiene dificultades en matemática. Buscas apoyo para lo que está viendo en clase. Es razonable. Pero en muchos casos que veo, el origen está más atrás.
Su profesor da por sabido lo de cursos anteriores
El colegio avanza. No espera al que quedó atrás.
Te doy un caso real. Una estudiante de 3º medio ve la función exponencial. Le cuesta seguir la clase. Cuando trabajo con ella, me doy cuenta que no se sabe las tablas de multiplicar.
La materia nueva da por sabido lo que se enseñó años antes. Si esa base no quedó firme, lo nuevo se apoya en un vacío.
Aprendemos conectando lo nuevo con lo que ya sabemos
Aprender algo nuevo es como sumar una pieza a un rompecabezas. Sola, una pieza no dice nada. Recién cobra sentido cuando calza con las que ya están armadas a su alrededor.
Sin esas piezas previas, la nueva queda suelta sobre la mesa.
Tu hijo puede repasar la función exponencial muchas veces. Pero si no domina las tablas, o no recuerda las propiedades de las potencias, lo nuevo no encuentra dónde apoyarse.
La investigadora Efrat Furst lo resume así:
«El conocimiento previo no solo ayuda a aprender. Es el material con el que se aprende.»
— Efrat Furst
Enfocarse en lo que se está pasando en clase, sin tocar la base, muchas veces es trabajar sobre la pieza equivocada.
Hay dos tipos de vacíos
No todos se resuelven igual.
Vacío simple. No sabe algo, o lo aprendió hace poco y no terminó de fijarse. Se enseña, se practica y queda.
Error de raíz. Entendió algo básico al revés hace años y lo arrastra desde entonces. No entiende la diferencia entre el numerador y el denominador de una fracción. Calcula porcentajes con la regla de tres de forma mecánica, sin saber por qué. Aquí una explicación no basta: hay que dar un paso atrás para poder dar dos hacia adelante. Cuesta más tiempo, pero es el único camino.
Esto ocurre en las cuatro áreas de la matemática escolar: números, álgebra/funciones, geometría, y estadística/probabilidad. Y se encadena: una laguna de básica se arrastra hasta 4º medio y es una interferencia constante en el aprendizaje.
Por dónde empezar
Si las dificultades con la asignatura se repiten año tras año, tu hijo necesita a alguien que ubique los vacíos de base y empiece a trabajar desde ese punto.
Eso hago en mis clases de matemática cuando mi estudiante lo necesita. Identifico la raíz del problema y trabajamos desde ahí.
Escríbeme por WhatsApp y conversamos sobre su caso: +56 9 9145 7904.
Esta tarde puedes hacer una prueba simple. Pídele que te explique por qué, al dividir fracciones, se da vuelta la segunda y se multiplica. Si sabe el procedimiento pero no el porqué, ahí tienes una muestra de lo que pasa.
Basado en el trabajo de Efrat Furst sobre memoria de trabajo y conocimiento previo: sites.google.com/view/efratfurst y su Substack Making Sense of Learning Science.
