En breve: El alumno mira al profesor resolver, sigue cada paso. En la casa, frente al primer ejercicio, no sabe empezar. No se le olvidó: mirar y hacer son cosas distintas, y entre las dos falta un momento.
El profesor explica. El alumno atiende. Y en la casa se queda pegado en el primer ejercicio.
Es tan común que ya no llama la atención. Pero tiene explicación.
Mirar no es hacer
Seguir una explicación es fácil. Cada paso parece que se entiende mientras alguien lo va mostrando.
Lo difícil es otra cosa: decidir el paso. Y eso no se practica mirando.
El eslabón que falta
Se llama Práctica Guiada1: el alumno resuelve un ejercicio y el profesor le revisa cada paso.
No es la tarea: ocurre en clase, con el profesor mirando.
Funciona en pares. El profesor resuelve uno:
3x + 5 = 20
Y el alumno resuelve enseguida uno gemelo:
4x + 7 = 31
Son distintos. Se resuelven igual. Esa es la idea.
El profesor no espera el resultado: revisa mientras el alumno avanza. Si se equivoca, se corrige ahí mismo, no una semana después en la prueba.
La pregunta que hace la diferencia
Hay un detalle que decide si esto funciona: al alumno se le pide explicar por qué hizo cada cosa.
No es para evaluarlo, es lo que lo obliga a pensar.
Se puede seguir un ejercicio resuelto línea por línea, sentir que se comprende cada una, y después no poder resolver nada nuevo. Es un espejismo, y la única forma de romperlo es que el alumno lo diga con sus palabras.2
El ejemplo resuelto tiene su momento
Cuando un tema es nuevo, la carga de trabajo es alta. Frente a algo desconocido cuyas partes se relacionan entre sí —como un ejercicio de matemática— el esfuerzo mental se dispara.3
Un alumno que lo ve por primera vez tiene que hacer todo junto: entender qué le piden, acordarse de las reglas, decidir por dónde partir y calcular.
Es demasiado. Por eso el profesor resuelve el primero: le saca peso de encima.
La secuencia sigue este orden:4
- Se enseña la idea nueva.
- Se muestra resuelta, incluyendo la lógica de cada paso.
- El alumno hace una igual y justifica por qué.
- El alumno trabaja solo.
Es un andamio: sostiene mientras se construye y se saca cuando ya no hace falta. El profesor se va retirando a medida que el alumno gana dominio.
A quién le sirve más
La investigación sobre ejemplos resueltos coincide en un punto: sirven al comienzo, cuando el alumno todavía es principiante en un tema. Cuando ya domina, lo que corresponde es que resuelva solo.5
Por eso encajan tan bien con un alumno de bajo desempeño. No es que aprenda distinto. Es que frente a la materia casi siempre está empezando de cero.
En mis clases particulares de matemática, empleo ejemplos resueltos constantemente por la efectividad que tienen. Si crees que a tu hijo/a puede servirle, ahí explico cómo funciona.
- Hollingsworth, J. R., & Ybarra, S. E. (2018). Explicit Direct Instruction (EDI) (2ª ed.). Corwin, capítulo 10. ↩︎
- McGinn, K. M., Lange, K. E., & Booth, J. L. (2015). «A Worked Example for Creating Worked Examples». Mathematics Teaching in the Middle School, 21(1), 27–33. ↩︎
- Sweller, J., & Cooper, G. A. (1985). «The Use of Worked Examples as a Substitute for Problem Solving in Learning Algebra». Cognition and Instruction, 2(1), 59–89. ↩︎
- Renkl, A. (2013). «Toward an Instructionally Oriented Theory of Example-Based Learning». Cognitive Science, 38(1), 1–37. ↩︎
- Booth, J. L., Oyer, M. H., Paré-Blagoev, E. J., Elliot, A. J., Barbieri, C., Augustine, A., & Koedinger, K. R. (2015). «Learning Algebra by Example in Real-World Classrooms». Journal of Research on Educational Effectiveness, 8(4), 530–551. Materiales del proyecto: math.serpmedia.org/algebra_by_example/ ↩︎

